La baja visión se refiere a una disminución significativa de la capacidad visual que no puede corregirse completamente con gafas, lentes de contacto ni cirugía. Puede afectar tanto a adultos como a niños y suele estar asociada a patologías como la degeneración macular, glaucoma, retinopatía diabética o enfermedades hereditarias de la retina.
Esta condición impacta directamente en la autonomía de la persona, dificultando actividades cotidianas como leer, reconocer rostros, desplazarse con seguridad o utilizar dispositivos electrónicos.
En Óptica Julio Ezpeleta contamos con un servicio especializado en baja visión para ayudar a las personas que sufren esta condición. Nuestro equipo realiza una evaluación exhaustiva para determinar el grado de pérdida visual, el resto visual disponible y las necesidades específicas de cada paciente. Este análisis nos permite entender cómo utiliza su visión en el día a día y qué dificultades presenta, con el objetivo de ofrecer soluciones realmente útiles y adaptadas.
A partir del diagnóstico, trabajamos con diferentes ayudas visuales diseñadas para optimizar la visión funcional. Entre ellas se incluyen sistemas de aumento, filtros especiales o dispositivos electrónicos que permiten mejorar la lectura, la percepción de detalles y la realización de tareas cotidianas.
Cada solución se adapta de forma personalizada para que el paciente pueda aprovechar al máximo su resto visual.
Además de las ayudas ópticas, ofrecemos asesoramiento sobre cómo adaptar el entorno y los hábitos diarios. Esto incluye recomendaciones sobre iluminación, organización del espacio o uso de dispositivos, facilitando una mayor independencia.
El objetivo es que la persona recupere seguridad en su día a día y mejore su calidad de vida mediante un enfoque cercano, profesional y totalmente personalizado.
No se puede corregir completamente, pero sí se puede mejorar significativamente la funcionalidad visual mediante ayudas específicas y estrategias adaptadas.
Personas con patologías oculares que han perdido visión y no mejoran con gafas convencionales, tanto adultos como niños.
La baja visión implica que aún existe resto visual aprovechable, mientras que la ceguera supone una pérdida total o casi total de visión.
No. Se adaptan a cada persona y se acompañan de entrenamiento para que su uso sea cómodo y efectivo.
Sí, es fundamental realizar revisiones periódicas para ajustar las ayudas y adaptarlas a la evolución del paciente.
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a información del dispositivo. Si acepta el uso de estas tecnologías, podremos procesar datos como el comportamiento de navegación o los identificadores únicos en este sitio. Si no acepta o retira el consentimiento, es posible que se vean afectadas ciertas características y funciones.